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TRATAMIENTO DE NIÑOS CON TARTAMUDEZ:

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA DE POSIBILIDADES TERAPÉUTICAS

Flga. Paulina Lin, Docente Universidad Andrés Bello

La tartamudez es un trastorno de la fluidez que de acuerdo a un reporte de los Servicios de Intervención en Salud de EEUU corresponde al 3ª trastorno de mayor prevalencia (1.6%) entre 9 que incluye déficit atencional, autismo, parálisis cerebral y trastornos de aprendizaje en sujetos de 3 a 17 años. Las primeras manifestaciones clínicas pueden aparecer entre los 2 a los 5 años y las dificultades pueden aparecer súbitamente en un período de 1 a 3 días (Oslow and O`Brian, 2012).

Los síntomas de la tartamudez se pueden clasificar considerando elementos centrales entre los que están las repeticiones, prolongaciones y bloqueos; las manifestaciones motoras secundarias como sonidos anómalos, muecas faciales, posición y movimientos de cabeza, cuello, brazos, piernas o pies; manifestaciones verbales o vocales secundarias como la monotonía, bradilalia, circunloquios, sustitución de palabras, repeticiones de palabras o frases; reacciones emocionales asociadas como miedos condicionados a palabras, sonidos, situaciones, personas y ansiedad, frustración, culpa, etc.; respuestas fisiológicas asociadas como los intentos de hablar en inspiración, incoordinación fonorespiratoria, etc.

Cuando el cuadro es inicial y lleva menos de 6 meses de evolución estamos frente a una Disfluencia Típica y clásicamente se recomienda que el abordaje inicial sea a través de “terapia preventiva” (Gregory y Hill, 1984 y 1999). Dentro de sus componentes está dar información a los padres en relación al desarrollo del habla y del lenguaje, analizar las percepciones, sentimientos y actitudes de los padres frente al problema; eliminar los sentimientos de culpa; identificar los estresores del habla y los circunstancias en las cuales esta mejora, entregar sugerencias para mejorar la fluidez y asociar el habla con situaciones agradables entre otras. Todo lo anterior se realiza a través de feedback y discusión de la interacción con los padres, aumentar la comprensión del estrés comunicativo, entregar información escrita.

En los casos en que existe una disfluencia atípica límite (sin complicaciones articulatorias o conductuales) se recomienda la terapia prescripctiva o entrenamiento sistemático a los padres, la cual supone moldeamiento del habla paterna y modelado por parte del terapeuta. Esta estrategia es realizada a través de la entrega información sobre la tartamudez, la exploración de los episodios de disfluencia determinando las variables relacionadas y la planificación de estrategias de afrontamiento. El terapueta realiza modelado de estilos comunicativos que mejoran la fluidez, facilita el aprendizaje de maneras adecuadas de reacción frente a disfluencias y permite el análisis de la interacción entre padre e hijo, mejorando las habilidades comunicativas.

En los casos de Disfluencia Atípica, Espasmofemia o Tartamudez, es posible destacar dentro de las posibilidades terapéuticas como uno de los métodos con mayor evidencia el Programa de Lidcombe (Centro de Investigación Australiano de la Tartamudez). En este programa los padres siguen los principios del condicionamiento operante reforzando los períodos en que el niño no tartamudea y requiriendo autocorrección ocasional al niño cuando lo hace. Los padres deben evaluar diariamente el progreso hacia el objetivo de logro de la fluidez. Cuando este es alcanzado, sigue una fase de mantención de 1 año de duración. Existe evidencia en distintas series de estudios de que los niños tratados exitosamente a través de este programa logran un habla que es perceptualmente normal. En Inglaterra se ha desarrollado un programa de tratamiento basado en la familia en que se busca aliviar los factores estresantes del ambiente que se hipotetiza como los causantes de que la tartamudez se mantenga (estilos de vida “rápidos”, expectativas mayores de parte de los padres en relación al habla del niño, tasa de habla rápida, etc.). Otro enfoque reciente de tratamiento en niños se ha desarrollado en Australia cambiando los ritmos de habla, lo cual se ha visto que es más efectivo cuando es usado en niños que en adultos (95% reducción de la tartamudez en población pediátrica).Audífonos para Sordera